Descubre tu perfil sensorial

Cómo procesamos lo que nos rodea

Nuestro sistema nervioso recibe constantemente información procedente del entorno y del propio cuerpo: sonidos, luz, movimiento, contacto, olores, temperatura, posición corporal, sensaciones internas…

Pero no todos necesitamos la misma cantidad o intensidad de estimulación para percibirla, ni respondemos del mismo modo cuando esa información llega.

Quizá detectas inmediatamente un ruido que otras personas apenas perciben. Puede que necesites movimiento para sentir que te activas o te concentras, que determinadas texturas te resulten especialmente agradables —o todo lo contrario—, que busques espacios muy luminosos o prefieras una iluminación tenue.

Estas diferencias forman parte de nuestro procesamiento sensorial. El perfil sensorial describe cómo registramos los estímulos, qué intensidad necesitamos para advertirlos y de qué manera tendemos a responder ante ellos.

Los sistemas que configuran nuestro perfil sensorial

Nuestro cerebro integra información procedente de diferentes sistemas sensoriales, algunos muy conocidos y otros menos evidentes pero fundamentales para comprender cómo experimentamos nuestro cuerpo y el entorno.

Visual

Cómo respondemos a la luz, los contrastes, los colores, el movimiento o la cantidad de información visual presente en un espacio.

Auditivo

Cómo registramos y toleramos los sonidos, su intensidad, su repetición o la presencia simultánea de diferentes fuentes sonoras.

Táctil

Cómo experimentamos las texturas, los tejidos, las superficies, la temperatura de los materiales y otras sensaciones que aparecen en el entorno.

Olfativo y gustativo

Cómo determinados olores y estímulos asociados al ambiente pueden resultar agradables, neutros o especialmente intensos, influyendo en la comodidad y en la experiencia del espacio.

Vestibular

Cómo el movimiento, los cambios de posición y la sensación de equilibrio pueden influir en la manera de desplazarnos, orientarnos y sentirnos seguros dentro de un espacio.

Propioceptivo

Cómo la información que recibimos sobre la posición y el movimiento del cuerpo influye en nuestra relación con las dimensiones, el mobiliario, los recorridos y las posibilidades de movimiento del entorno.

El modelo de procesamiento sensorial de Winnie Dunn

Uno de los modelos de referencia para comprender el procesamiento sensorial es el desarrollado por la terapeuta ocupacional Winnie Dunn.

El modelo parte de dos dimensiones: cuánta estimulación necesita el sistema nervioso para detectar un estímulo (umbral neurológico) y cómo tendemos a responder o actuar ante esa estimulación.

De la combinación de ambas dimensiones surgen cuatro grandes patrones de procesamiento sensorial:

Bajo registro

Algunas personas necesitan una intensidad mayor de estimulación para advertir lo que ocurre y no necesariamente buscan activamente esa estimulación.

Pueden tardar más en darse cuenta de determinados sonidos, cambios en el entorno, señales corporales o información que para otras personas resulta evidente.

Búsqueda sensorial

También existe un umbral alto de estimulación, pero en este caso la persona busca activamente la estimulación que necesita.

Puede disfrutar especialmente del movimiento, el contacto, los colores, la música, determinadas texturas o de entornos con una mayor riqueza de estímulos.

Sensibilidad sensorial

Cuando el umbral es más bajo, la persona detecta los estímulos con mucha facilidad.

Puede advertir rápidamente sonidos, luces, olores, texturas o pequeños cambios del entorno que otras personas apenas registran. Esa cantidad de información puede resultar agradable en algunas situaciones y generar distracción, cansancio o malestar en otras.

Evitación sensorial

Aquí también existe un umbral bajo, pero la persona tiende además a regular activamente su exposición a los estímulos.

Puede preferir ambientes más predecibles, modificar la iluminación, limitar determinados sonidos o buscar un mayor control sobre las condiciones del entorno.

Tu perfil sensorial no es una etiqueta

Estos cuatro patrones no describen cuatro tipos de persona.

Una misma persona puede mostrar tendencias diferentes dependiendo del sistema sensorial y del contexto. Podemos, por ejemplo, buscar mucho movimiento y al mismo tiempo ser especialmente sensibles al ruido; necesitar estímulos visuales para mantenernos activados y preferir determinadas texturas muy concretas.

Por eso, un perfil sensorial se construye observando cómo se combinan los distintos patrones y sistemas en una persona concreta.

Conocer esta combinación puede ayudarnos a comprender mejor determinadas preferencias, reacciones y necesidades cotidianas, también en relación con los espacios que habitamos.

¿Quieres conocer tu perfil sensorial?

Conocer el perfil sensorial en profundidad requiere una valoración individualizada que permita analizar cómo se combinan los distintos sistemas y patrones de procesamiento y qué relevancia tienen en tu vida cotidiana.

En Limbic Studio realizamos una valoración profesional del procesamiento sensorial para obtener una lectura individualizada de tu perfil y orientar, a partir de ella, las condiciones del espacio que pueden ajustarse mejor a tus necesidades.