Limbic Studio

Neurointeriorismo para la vida real

Los espacios influyen en cómo nos sentimos, cómo descansamos, cómo nos concentramos y cómo desarrollamos nuestra vida cotidiana.

La luz, el sonido, las texturas, la temperatura, la distribución, el orden o la cantidad de estímulos forman parte de nuestra experiencia del entorno. Pero no todas las personas los vivimos de la misma manera.

Una iluminación intensa puede ayudar a alguien a activarse y resultar molesta o agotadora para otra persona. El silencio puede ser imprescindible para concentrarse o, por el contrario, hacer que alguien necesite cierto sonido de fondo. Un espacio muy despejado puede transmitir calma y orden a una persona y resultar frío o poco acogedor para otra. Incluso tener los objetos a la vista puede ser una fuente de saturación o una ayuda para organizarse y recordar lo que necesitamos.

Y muchas veces lo percibimos antes incluso de saber explicarlo: entramos en un espacio y notamos que nos relaja, nos acoge, nos activa o nos satura, aunque no sepamos identificar inmediatamente qué lo está provocando.

Todas las personas tenemos una forma propia de habitar, con preferencias, sensibilidades y necesidades diferentes.

El neurointeriorismo parte precisamente de esta idea: no se pregunta solo cómo se ve un espacio, sino también cómo se percibe, cómo se siente y cómo se vive.

Comprender esa relación entre persona y entorno permite pensar espacios más ajustados a quienes realmente los utilizan, en lugar de partir de soluciones universales.

¿Por qué Limbic Studio?

Limbic hace referencia al sistema límbico, un conjunto de estructuras cerebrales interconectadas (entre ellas la amígdala, el hipocampo, el hipotálamo y áreas de la corteza cingulada) que participan en procesos como la emoción, la memoria, la motivación, el aprendizaje y la respuesta ante lo que ocurre a nuestro alrededor. Más que un único «centro de las emociones», podemos entenderlo como una red implicada en cómo damos significado a lo que vivimos y cómo respondemos a ello.

Elegimos este nombre porque resume muy bien la idea que está en el origen del proyecto: los espacios no solo los vemos; los percibimos, los interpretamos y los sentimos.

Limbic Studio nace del encuentro entre la psicología, el procesamiento sensorial y la pasión por la arquitectura y el interiorismo.

Para comprender cómo debería responder un espacio a quienes lo habitan, tenemos en cuenta sus características y preferencias personales, su manera de procesar los estímulos sensoriales, sus gustos y afinidades estéticas, sus hábitos cotidianos y las funcionalidades que debe ofrecer el espacio.

También tenemos en cuenta que en una misma casa pueden convivir personas con sensibilidades, preferencias y necesidades muy distintas, y comprender estas diferencias forma parte del análisis que realizamos.

Limbic hace referencia al sistema límbico, un conjunto de estructuras cerebrales interconectadas (entre ellas la amígdala, el hipocampo, el hipotálamo y áreas de la corteza cingulada) que participan en procesos como la emoción, la memoria, la motivación, el aprendizaje y la respuesta ante lo que ocurre a nuestro alrededor. Más que un único «centro de las emociones», podemos entenderlo como una red implicada en cómo damos significado a lo que vivimos y cómo respondemos a ello. Elegimos este nombre porque resume muy bien la idea que está en el origen del proyecto: los espacios no solo los vemos; los percibimos, los interpretamos y los sentimos.

Limbic Studio nace del encuentro entre la psicología, el procesamiento sensorial y la pasión por la arquitectura y el interiorismo.

Para comprender cómo debería responder un espacio a quienes lo utilizan, analizamos tanto las características y necesidades de las personas como el propio contexto de uso: qué actividades se desarrollan, cómo se organiza y se recorre el espacio, qué demandas funcionales existen, qué estímulos genera el entorno y qué experiencia debería favorecer, sin perder de vista su identidad y su dimensión estética.

También tenemos en cuenta que un mismo espacio puede ser utilizado por personas con sensibilidades, preferencias y necesidades muy distintas. En una vivienda esto implica comprender cómo conviven y utilizan el entorno quienes la habitan; en el marco de una organización, un servicio o un entorno profesional, supone ampliar la mirada a las distintas personas que lo utilizan, las actividades que se desarrollan en él y las necesidades que surgen de su funcionamiento cotidiano.

Una sensibilidad especial hacia la neurodiversidad

La aplicación del neurointeriorismo puede beneficiar a cualquier persona. En determinados perfiles neurodivergentes, sin embargo, esta adecuación puede adquirir una relevancia especial, porque determinadas características del espacio pueden tener un impacto mayor en aspectos como la regulación, la atención, la fatiga, la autonomía o el bienestar.

Mi experiencia clínica continuada con personas con TEA, TDAH, altas capacidades y otros perfiles neurodivergentes nos permite incorporar esta sensibilidad al análisis y prestar especial atención a necesidades que no siempre se tienen en cuenta al pensar y diseñar los espacios.

Las diferentes líneas de investigación y de diseño neuroinclusivo señalan la importancia de crear lugares comprensibles, predecibles y fáciles de utilizar, pero también flexibles y ajustables, que permitan diferentes grados de estimulación, privacidad, regulación y elección. A ello se suman aspectos como la iluminación, la acústica, la orientación dentro del espacio, la distribución, el confort térmico, los olores o determinadas decisiones decorativas.

Que estas necesidades empiecen a incorporarse de forma explícita a criterios profesionales y normativos de diseño supone un cambio significativo respecto a una manera de proyectar los espacios que durante mucho tiempo apenas las había contemplado. Un ejemplo especialmente relevante es la PAS 6463:2022, Design for the Mind. Neurodiversity and the Built Environment, publicada por el British Standards Institution (BSI), organismo nacional de normalización del Reino Unido, designado por el Gobierno británico y representante del país ante organismos internacionales de normalización. La guía recoge criterios específicos para integrar las diferencias sensoriales y neurológicas en el diseño y la gestión de los espacios.

Esta evolución también se refleja en universidades, centros de investigación y organizaciones especializadas. The Bartlett School of Architecture, de University College London (UCL), cuenta con un grupo específico de investigación sobre discapacidad, sordera y neurodiversidad en arquitectura, y organizaciones como la Academy of Neuroscience for Architecture (ANFA) trabajan desde hace años en la conexión entre neurociencia, comportamiento humano y arquitectura.

Elegir materiales con criterio

En Limbic Studio prestamos atención a la composición de los materiales y productos que incorporamos a los espacios, no solo a sus cualidades estéticas o sensoriales.

Pinturas, barnices, adhesivos, tableros, revestimientos, textiles o mobiliario pueden liberar determinadas sustancias al aire interior. Entre ellas se encuentran los compuestos orgánicos volátiles (COV), presentes en numerosos productos de uso cotidiano.

También existen sustancias utilizadas en determinados plásticos, adhesivos, sellantes, pinturas o pavimentos —como algunos ftalatos— que están siendo restringidas por sus posibles efectos sobre la salud, entre ellos su capacidad para interferir con el sistema hormonal.

Nuestro criterio es reducir exposiciones innecesarias y escoger mejores materiales cuando existen alternativas adecuadas, sin perder de vista la funcionalidad, la durabilidad, la experiencia sensorial y la estética.

Por eso priorizamos materiales de baja emisión, fibras naturales cuando resultan adecuadas y productos con composiciones claras y certificaciones reconocidas que aporten información fiable sobre sus emisiones y características.

Una mirada sostenible

Para Limbic Studio, la sostenibilidad es uno de los pilares a la hora de pensar y adaptar los espacios. Por eso, además de las necesidades de quienes los habitan, tenemos en cuenta el impacto ambiental de las decisiones que tomamos y procuramos evitar consumos y sustituciones innecesarias.

En cada proyecto valoramos qué elementos merece la pena conservar, cuáles pueden recuperarse o reutilizarse y qué necesita realmente ser sustituido.

Cuando es necesario incorporar algo nuevo, priorizamos piezas y materiales duraderos, de calidad y coherentes con las necesidades funcionales, sensoriales y estéticas del espacio.

Espacios que se ven bien, se sienten bien y funcionan mejor.