Paola Picardo
Psicóloga sanitaria, psicoterapeuta acreditada por la FEAP y fundadora de Limbic Studio
Soy psicóloga sanitaria y psicoterapeuta acreditada por la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas (FEAP). Desde hace más de dos décadas atiendo a niños/as, adolescentes, personas adultas y familias, y compagino la práctica clínica con la docencia universitaria en másteres y posgrados. A lo largo de estos años he profundizado en el estudio de la personalidad y del neurodesarrollo, así como en la comprensión de las diferentes maneras en que las personas percibimos, procesamos y damos significado a lo que vivimos.
El trabajo continuado con personas con TEA, TDAH, altas capacidades y otros perfiles neurodivergentes ha sido una parte importante de mi recorrido profesional. Esta experiencia ha enriquecido mi manera de comprender la diversidad en las formas de sentir, pensar y desenvolverse en el mundo, y me ha permitido entender mejor cómo el contexto puede favorecer o dificultar el bienestar y el funcionamiento cotidiano.
Junto a la psicología, siempre me han interesado aquellos ámbitos en los que se encuentran la experiencia humana y la creatividad. El arte (la pintura, la escultura, la literatura…), la tecnología y el universo digital, la arquitectura y el interiorismo forman parte de mis intereses personales y profesionales. Aunque puedan parecer campos distintos, todos comparten para mí un mismo hilo conductor: comprender cómo aquello que creamos transforma nuestra experiencia y nuestra relación con el entorno.
En Limbic Studio, estos intereses confluyen en un proyecto en el que traslado mi mirada psicológica al análisis y la adaptación de los espacios, incorporando también el conocimiento de la personalidad, el procesamiento sensorial y criterios funcionales, estéticos y ambientales.
Una mirada aplicada a los espacios
Mi manera de trabajar parte del conocimiento de las personas y de cómo interactúan con los entornos que habitan. Para ello integro distintas fuentes de información: las características de la personalidad, el procesamiento sensorial, los hábitos, las necesidades funcionales, las preferencias y la manera en que cada persona utiliza y experimenta el espacio.
En los proyectos individuales o familiares puedo profundizar en este conocimiento mediante entrevistas y herramientas específicas de valoración. Para la personalidad utilizo el NEO-PI-3 (basado en el modelo de los Cinco Grandes y sus diferentes facetas) y, en el ámbito del procesamiento sensorial, me he formado en el uso e interpretación del Perfil Sensorial 2 de Winnie Dunn.
Cuando el proyecto se desarrolla en el marco de una organización, un servicio o un entorno profesional, la mirada se amplía. Ya no se trata únicamente de comprender a una persona, sino de analizar las necesidades de quienes utilizan el espacio, las actividades que se desarrollan en él, la experiencia de los equipos profesionales y las diferentes situaciones que pueden producirse a lo largo del día. En estos contextos presto atención a aspectos como la cantidad y organización de los estímulos, las posibilidades de regulación y descanso, la privacidad, la orientación y comprensión del espacio, la espera, la circulación, la flexibilidad de los ambientes o la relación entre las distintas actividades, sin perder de vista la identidad y los valores de la organización.
Mi experiencia clínica con personas neurodivergentes, junto con mi formación específica en evaluación del autismo, incluida la formación clínica en ADOS-2 (IGAIN), y en neuroarquitectura y autismo (CON NEUROARQ), me permite incorporar las necesidades sensoriales, cognitivas y de regulación al análisis, especialmente aquellas que pueden quedar fuera de una mirada exclusivamente funcional o estética.
A esta base he incorporado formación en decoración residencial, organización, ambientación y adaptación de espacios en la escuela Insenia de Madrid, especializada en diseño de interiores. Esta formación me permite trasladar el análisis psicológico y sensorial a decisiones concretas sobre el entorno e incorporar también criterios funcionales y estéticos.
El objetivo es que el espacio pueda responder mejor a lo que sucede en él y a las personas que lo utilizan, ya se trate de una vivienda, un lugar de trabajo, un centro sanitario o un espacio de atención, aprendizaje o acompañamiento.